From: Winfield Winter, ENN
Published July 19, 2014 10:15 AM

Radiación récord en América del Sur

Los astrobiólogos de los Estados Unidos y Alemania, registraron el nivel más alto conocido de la radiación UV solar que llega a la superficie terrestre. Esto fue hace unos 10 años.

 

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El 29 de diciembre de 2003, el índice de radiación Ultra Violeta (IUV) alcanzó su punto máximo, alcanzando un abrasador 43.3 sobre las montañas de los Andes en Bolivia. Para poner esto en contexto, un bañista en los Estados Unidos espera una IUV de 8 o 9 en un día de verano. Incluso con esos números, no se puede escapar el día sin las quemaduras solares.

No obstante, le ha tomado a los científicos 10 años para detallar un informe de estos datos, teniendo en cuenta las variables y anomalías monitoreadas desde una red internacional de dosímetros (o Eldonets por sus siglas en inglés) que miden la radiación UV en todo el mundo. Este sistema se compone de más de 100 estaciones en los 5 continentes para dar cuenta de la variación atmosférica por encima de cada estación.

De hecho, alrededor del 35% de los datos pico de la estación en la cumbre del volcán Licancabur, en los Andes se perdió: Era sólo a través de la amplia gama de Eldonets que los datos podrían ser registrados.

La razón detrás de una asombrosa IUV de 43,3 (una lista de incertidumbres):
- El agotamiento del ozono en una región en donde la columna de ozono es naturalmente más delgada
- Anomalías negativas de ozono, que tienen que ver con la circulación de aire
- Una erupción solar el 4 de noviembre de 2003, que aumentó la radiación solar
Con la excepción del cielo en ese día de diciembre en 2003, la explicación detrás de la "tormenta perfecta" de condiciones es dudosa.

Pero, ¿qué significa esto para nosotros? 10 años han pasado sin el contacto con estas condiciones peligrosas, los clorofluorocarbonos y algunos otros aerosoles nocivos se han eliminado de uso diario, pero aún persisten en la atmósfera. El agotamiento del ozono significa que nos estamos quedando sin nuestro protector solar natural.

La radiación ultravioleta de onda corta daña el ADN y es causa de cáncer, afecta la reproducción en todos los organismos, e impide la fotosíntesis. Algunas plantas de las que dependemos para alimentos y las cadenas alimentarias enteras (fitoplancton) son aún más sensibles a los rayos UV de onda corta que los humanos. Esto es especialmente preocupante para el futuro de la seguridad alimentaria en un mundo de rápido crecimiento demográfico. Después de todo, las plantas no se pueden regenerar cada 2 horas.

Este informe (10 años de elaboración) intenta arrojar luz sobre la dura realidad de la destrucción del ozono.

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Imagen Volcán Licancabur vía Shutterstock

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