Cambios climáticos prehistóricos detectables bajo tierra

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Resulta que el goteo constante de agua a profundidad puede revelar una sorprendente cantidad de información sobre los cambiantes ciclos de calor y frío, precipitación y sequía en la atmósfera turbulenta de la tierra.

Conforme el agua se filtra a través del suelo recoge minerales, más comúnmente carbonato de calcio. Cuando esta agua rica en minerales gotea en las cuevas, va dejando depósitos minerales que forman capas que crecen durante los períodos húmedos y dejan capas de tierra cuando el agua se seca.

Hoy en día los científicos pueden fechar estas capas con extrema precisión sobre la base de la desintegración radiactiva del uranio en torio. Las variaciones en el espesor de las capas está determinada por una combinación de la cantidad de agua que se filtra en la cueva y la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera de la cueva, de modo que cuando las condiciones son adecuadas, pueden proporcionar una medida de la forma en que la cantidad de precipitación afuera de la cueva varía con el tiempo. Mediante el análisis de las relaciones entre isótopos pesados y ligeros de oxígeno presente en las capas, los investigadores pueden rastrear los cambios en la temperatura a la cual el agua originalmente condensó en forma de gotas en la atmósfera, y...

Resulta que el goteo constante de agua a profundidad puede revelar una sorprendente cantidad de información sobre los cambiantes ciclos de calor y frío, precipitación y sequía en la atmósfera turbulenta de la tierra.

Conforme el agua se filtra a través del suelo recoge minerales, más comúnmente carbonato de calcio. Cuando esta agua rica en minerales gotea en las cuevas, va dejando depósitos minerales que forman capas que crecen durante los períodos húmedos y dejan capas de tierra cuando el agua se seca.

Hoy en día los científicos pueden fechar estas capas con extrema precisión sobre la base de la desintegración radiactiva del uranio en torio. Las variaciones en el espesor de las capas está determinada por una combinación de la cantidad de agua que se filtra en la cueva y la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera de la cueva, de modo que cuando las condiciones son adecuadas, pueden proporcionar una medida de la forma en que la cantidad de precipitación afuera de la cueva varía con el tiempo. Mediante el análisis de las relaciones entre isótopos pesados y ligeros de oxígeno presente en las capas, los investigadores pueden rastrear los cambios en la temperatura a la cual el agua originalmente condensó en forma de gotas en la atmósfera, y determinar si el punto de origen de la precipitación era local o viajó una gran distancia antes de caer al suelo.

En un estudio realizado por la profesora asistente Jessica Oster y su equipo, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales de la Universidad de Vanderbilt, la evidencia fue registrada en los últimos 50 años de crecimiento de una estalagmita que se formó en la Cueva Mawmluh, en el estado indio nororiental de Meghalaya, un área acreditada como el lugar más lluvioso de la Tierra.

El estudio de los registros históricos de la India sugiere que la reducción de las lluvias del monzón en el centro de la India ha ocurrido cuando las temperaturas superficiales del mar en regiones específicas del Océano Pacífico fueron más cálidas de lo normal. Estas "anomalías" de temperatura en la superficie del mar, que se repiten de forma natural, son conocidas como El Niño Modoki, que ocurre en el Pacífico Central y como la Oscilación Decadal del Pacífico, que tiene lugar en el Pacífico norte.

Cuando los investigadores analizaron el registro de la estalagmita Mawmluh, los resultados fueron consistentes con el registro histórico. Específicamente encontraron que durante los eventos de El Niño Modoki, cuando la sequía se estaba produciendo en el centro de la India, la química mineral sugirió que tormentas más localizadas ocurrieron encima de la cueva, mientras que durante los periodos no de El Niño, el agua que se filtró en la cueva había viajado mucho más lejos antes de que cayera, que es el patrón típico de los monzones.

"Ahora que hemos demostrado que el registro de la cueva Mawmluh está de acuerdo con el registro instrumental de los últimos 50 años, esperamos poder usarlo para investigar las relaciones entre el monzón de la India y de El Niño durante tiempos prehistóricos, como el Holoceno", dijo Oster.

El estudio fue publicado el 19 de mayo en la revista Geophysical Research Letters por el grupo de Oster, en colaboración con colegas del Centro de Geocronología de Berkeley, el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural y la Universidad de Cambridge.

Lea el artículo completo en Vanderbilt University.

Imagen de cueva vía Shutterstock